Escrito por Patricia Mera

Un hombre de una cadena de restaurantes  de Estados Unidos después de un buen tiempo de no visitar su país, tomó la decisión de ir de visita. 

Ya es tiempo de ver mi pueblo después de tanto tiempo… se lo comentó esa tarde a su esposa y ella gustosa acepto y preparó el viaje. 

Ya en su país, visitó algunos familiares y amigos, en una de sus visitas se encontró con la sorpresa de que uno de sus sobrinos se había graduado de Chef y tenía su propio restaurante, para ello aquel día los invitó a pasar el día con él en su restaurante. Una comida deliciosa y acogedor lugar. 

Al momento de degustar la comida, hubo un plato en particular que le llamó la atención, estaba preparado con un pescado que pertenece a esa región, no era posible encontrarlo en otros países. Aquel día platicó con su sobrino y le interesó mucho que le ayude con la receta para poder brindarlo en sus restaurantes en Estados Unidos. Y decidió preparar todo para el regreso y llevar algunos peces y hacer las primeras degustaciones para ver si tendría acogida. 

Para esto su sobrino le sugirió que los llevase vivos en agua, porque para preparar el plato es necesario que estén frescos, ya que si no es así, el saber cambiaría por completo. Le dijo que no tenía ningún problema en llevarlos así, pagó el viaje y los llevó en agua, tal como su sobrino se lo había sugerido. 

Ya en su empresa hace una reunión con sus principales chefs de cada sucursal y hace la receta con ellos, pero al momento de la degustación… tenía un sabor muy malo!. Y se detuvo un momento y pensó en llamar a su sobrino y conversar sobre lo sucedido. Y se disculpó con su personal.

Al día siguiente  llama a su sobrino y le comenta lo que pasó, su sobrino le dice que son peces especiales puede ser que el viaje no les favoreció y le dice que le va a enviar otros y que tiene una idea, no la voy a decir, solo recibe los peces cuando lleguen y espera mis instrucciones. Él aceptó la sugerencia de su sobrino y así lo hicieron. 

Su sobrino lo llama, para decirle que mañana iba a recibir  los peces y que cuando lleguen los separe de los otros peces de color diferente; y él se extrañó, pero hizo lo que el sobrino le indicó…y preparó los platos nuevamente con sus principales chefs y la comida estaba deliciosa, tenía aquel sabor que el degustó aquel día en el restaurante de su sobrino. 

Llama a su sobrino para comentarle lo sucedido y le preguntó ¿qué fue lo que hizo? Y su sobrino le explicó que los otros peces eran enemigos de estos peces y la idea era mantenerlos como en su habitad atentos, llenos de vida y en defensa y eso hizo que los peces llegasen listos para la receta. 

Muchas veces nos hemos preguntado ¿por qué los problemas?, ¿por qué a mí?, sufrir es malo, etc. Si no fuesen por los problemas y los desafíos que a veces Dios nos pone para mantenernos activos, no creceríamos de manera emocional y con madurez, sobre todo crecer espiritualmente, es lo que nos mantiene activos, vivos y despiertos para saber llevar la vida.  Así como el pez de la historia, el enemigo nos mantiene activos y no dormidos y Dios se encarga de darnos la paz en medio de la tormenta.  Somos esos peces especiales para Dios. 

“Ningún atleta recibe la medalla de campeón, si no ha competido según el reglamento”

2 Timoteo 2:5

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Feliz Domingo y Bendiciones.

 

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