”Nuestra vocación, entonces, es ir, no a una parroquia, ni a una sola diócesis, sino a toda la tierra. ¿Y para hacer qué? Encender los corazones de hombres y mujeres, para hacer lo que hizo el Hijo de Dios. Él vino a arrojar fuego sobre la Tierra, a inflamarla con su amor.”

– San Vicente de Paul (mayo 30, 1659 – SV 12: 262)

Mis queridos hermanos y hermanas de la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe,

Desde diciembre 2016 he estado entre ustedes como vicario asistiendo a P.Vicente y desde junio 2019 como su párroco. He mencionado en diferente ocasiones que tengo el espíritu misionero, el mismo espíritu expresado en la frase de San Vicente de Paul con el cual he comenzado esta carta.

Hace un año y medio escribí una carta al Superior General de la Congregación de la Misión haciéndome voluntario para una misión internacional en Alaska. El aceptó mi petición y mi Superior Provincial en Filadelfia, junto con su concejo, no tuvieron objeción. Desde el principio del año hemos comenzado un proceso de transición de responsabilidades aquí en la parroquia que es aceptable para el obispo, la congregación de los Padres Vicentinos, y la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe.

Hace más de un mes falleció un buen amigo mío, misionero en Panamá y su muerte me tocó profundamente. Sentía una llamada del Señor de discernir si mi llamado era hacia Alaska o Panamá. Entonces, pregunté a mí Visitador Provincial sobre la necesidad en Panamá y me dijo que la situación del personal era crítica. Entonces le pregunté a mi Provincial si él prefería que yo fuera a panamá y no a Alaska. Él me preguntaba sobre mi disponibilidad y le dije que yo solo deseaba hacer la voluntad de Dios.

Entonces, les escribo para avisarles que el 4 de julio, 2021 será mi último domingo en la parroquia. Voy a tomar unas vacaciones con mi familia y a finales de agosto voy a instalarme en la nueva misión en la República de Panamá. Nuestro obispo me ha agradecido por el servicio brindado a la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe y ha aprobado nuestra sugerencia que, P. Leo Tiburcio, C.M. sea párroco y al mismo tiempo nuestro Superior Provincial va a nombrar a P. Hugo Medellín, C.M. como superior de la casa. No habrá un tercer sacerdote por falta de personal. Pero nuestra esperanza es que Monseñor Jugis nombre a nuestra parroquia un diácono permanente que acompañe y apoye en el área de los sacramentos y la formación de los diferentes ministerios.

Muchos me han preguntado cómo me siento, por un lado obviamente triste porque la parroquia aquí es una verdadera comunidad activa con muchas personas dispuestas a apoyar en la construcción de una verdadera comunidad de fe. También me siento agradecido por la manera que la comunidad aquí, junto con los empleados, mis co-hermanos, y los demás voluntarios de la parroquia me han edificado con su amor para con Dios, la Iglesia, y la parroquia. También estoy feliz de tener la posibilidad de servir en el país donde creció mi amor para con los humildes en una iglesia verdaderamente formada por todos los bautizados. Cuenten siempre con mis oraciones y mi amistad.

 

Con cariño y respeto, soy su amigo y sacerdote,

G. Gregorio Gay, C.M.
Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros.

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